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Una Crítica Reformada De los Alcohólicos
Anónimos Traducción al español:
Donald
Herrera Teran,
Costa Rica Oct. 2004.
Revisado: Ruben Zartman y
Pastor C. A. Sandoval Oct.
2006.
Revisado en Agosto, 2001
© 2001, R. Scott Clark
Nota: Este ensayo fue publicado primero en El Heraldo
Reformado en 1989. Aparece aquí únicamente con una revisión
menor.
Introducción
El movimiento de los doce pasos y el lenguaje de co-dependencia
ha llegado a ser una parte aceptada de la vida de la iglesia
evangélica. No siempre ha sido así ni es el status quo
necesariamente correcto y bueno para la iglesia. Este ensayo es
una petición para que se reconsidere esta tendencia a la luz de
la enseñanza Bíblica y la doctrina Cristiana.1
Alcohólicos Anónimos nació en medio de la agitación religiosa
de los años 1930’s, en medio de un gran fervor ecuménico, la
creciente anticipación de una guerra en Europa, y una batalla
entre Fundamentalistas y Modernistas por el alma religiosa y
teológica de los Cristianos de la nación.
En 1935, en Akron, Ohio, una "repentina experiencia
espiritual" liberó a un corredor de bolsa de su obsesión con el
alcohol.
Luego de una reunión con un amigo alcohólico que había
estado en contacto con los Grupos de Oxford de esa época...
Aunque no podía aceptar todas las creencias de los Grupos de
Oxford, estaba convencido de la necesidad de hacer un
inventario moral, la confesión de los defectos de la
personalidad, la restitución hacia otros de aquella utilidad
que se había deteriorado, y la necesidad de creencia y de
dependencia en Dios.2
Ese corredor de bolsa y su amigo médico, armados con una
descripción del "alcoholismo y su desesperanza" crearon su
propio remedio espiritual sintético para su mal. Lo que siguió
fue una explosión en popularidad que cualquier programa de
iglecrecimiento envidiaría. Para 1939 la membresía había
alcanzado las 800 personas, con el respaldo de Harry Emerson
Fosdick, y la revista Episcopal Libertad. En 1940 John D.
Rockefeller declaró su apoyo a los AA. Para 1941 los AA tenían
2000 miembros y el respaldo de Jack Alexander en el Saturday
Evening Post. "El proceso de crecimiento rápido estaba en
pleno desarrollo. AA había llegado a ser una institución
nacional."3
En este mismo período de tiempo el grupo comenzó a formular
sus credos y confesiones conocidos como los Doce Pasos y las
Tradiciones.4 En 1939
produjeron su libro autoritativo: Los Alcohólicos
Anónimos, llamado por el grupo El Gran Libro.5
Unos cuarenta años después de sus primeras reuniones el grupo
ha florecido hasta alcanzar los 50,000 grupos alrededor del
mundo en 110 países y una membresía que se estima de manera
conservadora en un millón de miembros. Su fortaleza se encuentra
no solamente en los números sino en lo atractivo de su programa,
i.e., su carácter anónimo y ecléctico. Hay muy pocos centros de
tratamiento del alcoholismo no totalmente controlados
intelectualmente por la teología y metodología de AA.
Será útil conocer un poco más sobre los Grupos de Oxford de
los que AA ha tomado en préstamo sus métodos. Los Grupos de
Oxford fueron fundados por un ministro Luterano, Frank Buchman,
a principios de los años veintes. Obtuvieron su sobrenombre de
las celebraciones caseras informales que se realizaban alrededor
de la Universidad de Oxford. Se llamaban a sí mismos el "Compañerismo
Cristiano del Primer Siglo." Su énfasis se hallaba en la guía
mística, similar a la Palabra de Ciencia Pentecostal, quizá no
tan dramática, pero seguramente subjetivista.6
El punto focal no se encontraba en la Biblia como la Palabra
revelada de Dios, sino en la experiencia personal. Más tarde el
movimiento llegó a ser conocido como "el Rearme Moral" cuando Buchman declaró que la nación no podía salvarse a sí misma
(1938) con armas sino con la guía de Dios.7
Buena parte de su evangelismo en los Estados Unidos se centró
alrededor de Park Avenue y tenía su cuartel general en una
parroquia Episcopal de la ciudad de Nueva York. Existe también
una conexión intelectual con los modernos movimientos del
pensamiento positivo tales como el dirigido por Norman Vincent
Peale y más tarde, Robert Schuller. Había cuatro absolutos sobre
los cuales insistía:
- La honestidad perfecta
- La pureza
- La falta de egoísmo
- El amor
Las "Cinco C’s" por las que el grupo es conocido son:
- Confianza
- Confesión
- Convicción
- Conversión
- Continuación.8
Fue un asunto relativamente simple adaptar los nueve puntos
antes enumerados a la metodología de auto-ayuda de los AA.9
También ha sido una práctica regular de los AA tomar con
liberalidad porciones de la Biblia y de la tradición Cristiana
mientras se niega su sustancia y significado.10
Uno no puede dudar que la organización AA se considera a sí
misma una religión. Las mismas palabras del fundador, Bill W.,
son bastante claras en este sentido:
Siempre he creído en un Poder más grande que yo. He
pensado a menudo en estas cosas, yo no era un ateo... tenía
poca duda de que un poder y un ritmo todopoderosos subyacían
a todo. ¿Cómo podía ser que hubiese una ley precisa e
inmutable, y que no hubiese inteligencia? Simplemente tenía
que creer en un Espíritu del Universo, que no conociera ni
el tiempo ni limitación alguna... Con los ministros y las
religiones del mundo me apartaba precisamente en eso... A
Cristo le concedí la certeza de un gran hombre, no seguido
muy de cerca por aquellos que afirmaban conocerle... Mi
amigo me sugería lo que parecía ser una idea novedosa. Él
dijo, ¿Por qué no escoges tu propia concepción de Dios?
Aquella declaración me impactó mucho... allí estaba yo, por
fin, a la luz del sol. Era solamente un asunto de estar
dispuesto a creer en un poder mayor que mí mismo. No se
requería de mí nada más para señalar un principio... Allí me
ofrecí humildemente a Dios, tal y como lo entendía en ese
momento, para que hiciera conmigo como bien le pareciera.
11
El Gran Libro, para los Alcohólicos Anónimos, es una
combinación de la Biblia y de las Confesiones de Agustín. Así
como el Cristiano se vuelve a la historia afectuosa de la
conversión de Agustín después de aquella gran batalla
intelectual con la necedad del Evangelio, así esta colección de
historias se levanta como un registro aún más autoritativo del
peregrinaje espiritual de los Padres Fundadores y autores del
Gran Libro.12 El Gran
Libro es autoritativo para los AA porque fue escrito por
alcohólicos para alcohólicos y por sobre todo porque, en sus
palabras, "funciona."13
¿La enfermedad?
¿Cómo debiesen los Cristianos entender la conducta del
alcohólico? ¿Es el alcoholismo el resultado de una alergia (su
primera explicación) o una enfermedad (su explicación más
reciente), la cual hace que el bebedor no sea responsable de su
abuso, o es pecado? Los Alcohólicos Anónimos interpretan el
problema de Bill como una enfermedad. La medicina moderna jamás
ha sido capaz de encontrar una evidencia sólida de una causa
viral o bioquímica para el alcoholismo.14
Cualquiera que sea la causa, afirman que solamente ciertas
personas pueden tratar el problema del alcohólico: otros
alcohólicos. En los AA este es un dogma aceptado. La primera
cosa que un miembro de los AA aprende es que su problema es
único, que tiene una enfermedad, y que nadie más le entiende
excepto otros alcohólicos. Estas son las piedras angulares de la
primera tradición y del primer paso.15
La Información Bíblica
¿Qué dice el Señor? La borrachera, como todos bien sabemos,
es condenada universalmente en la Biblia. No así el beber.
Pensamos inmediatamente en el mandato: No os embriaguéis con
vino, sino sed llenos con el Espíritu (Efesios 5:18). De hecho,
existen al menos treinta pasajes separados que tratan con la
borrachera y el beber de alguna manera. La Escritura es muy
realista en su descripción de la borrachera. Describen cuáles
conductas la acompañan, hacia dónde conduce, a qué se parece un
borracho y como será castigado.
Proverbios 23:29-35 advierte vívidamente sobre la necedad de
la borrachera. A inicios del capítulo se nos advierte sobre las
consecuencias del exceso. No hay descripciones del tipo torre de
marfil. El escritor habla de la atracción del vino, de cómo
brilla, y la mañana después de los ojos rojos, los mareos
matutinos, la pausa y la repetición de tal conducta. El profeta
Isaías describe la mugre del vómito de modo que no hay un lugar
limpio, y la borrachera es tal que nadie desea hacer la obra del
Señor (Isaías 5:11; 24:2; 28:1-7). Una de las marcas del hijo
rebelde es la borrachera (Deuteronomio 21:20). El pecado de
Israel se describe en términos de la borrachera (Ezequiel 23:42;
Joel 1:5).
Pablo, al advertirles a los Tesalonicenses que velaran por la
llegada de Cristo, les recuerda gráficamente la vida nocturna de
aquel que abusa con el alcohol (1 Tes. 5:7).16 Les
advierte a los Corintios que no debiesen asociarse con los
borrachos ni a esperar que los borrachos heredaran el Reino de
Dios (1 Corintios 5:11; 6:10).
Estos no son patrones aislados. Esta es la descripción
Bíblica de la "adicción" al alcohol. Existe una clara aceptación
del hecho de que si se abusa de él el alcohol puede tener
efectos espirituales, sociales y físicos devastadores. Los
escritores bíblicos, bajo la inspiración del Espíritu Santo,
eran plenamente conscientes de la conducta que ahora es llamada
alcoholismo. Sin embargo, nunca es tratada ni una sola vez, ni
remotamente, como una enfermedad. Siempre es clasificada con
otros pecados: fornicación, adulterio, gula, homosexualidad,
asesinato, robo, etc. Por implicación, el alcoholismo no parece
ser considerado una enfermedad más que cualquier otro de los
pecados mencionados junto con él.
No existe fundamento Bíblico para hacer diferenciación entre
el alcoholismo y lo que la Palabra de Dios llama borrachera. Es verdad que generalmente no consideramos
como alcohólicos a los estudiantes de los años superiores de
secundaria que se embriagan por primera vez la noche de
graduación. Sin embargo, la Biblia no distingue entre el bebedor
profesional y el novicio. ¿Acaso un pecado es menos pecado si se
comete una vez en lugar de cometerse cien veces?
Un pecado dado no asume un carácter diferente una vez que
llega a hacerse habitual. Los efectos de un tipo de pecado
pueden ser más devastadores que otros. Aún así, no hay
justificativos Bíblicos para llamarle a cualquier transgresión
de la Palabra de Dios una enfermedad simplemente porque llegue a
hacerse habitual y a dominar la vida. Como veremos, casi
cualquier pecado puede asumir tal carácter. A sugerencia de John
Murray y Jay Adams, tomaremos Efesios 5:15-20 como nuestra guía
para la solución Bíblica del problema de la bebida excesiva.
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como
imprudentes, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo,
porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos,
sino comprendiendo bien cuál es la voluntad del Señor. Y no
os embriaguéis con vino, en lo cual hay libertinaje; antes
bien, sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con
salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y
salmodiando al Señor en vuestros corazones; dando siempre
gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro
Señor Jesucristo (RVR77).
Las palabras de Pablo son la voluntad revelada de Dios,
nuestra norma y también la norma para el abusador del alcohol.
Pablo dice que nos quitemos una conducta / estilo de vida y que
nos vistamos de otra. No significa esto que sea un proceso corto
o simple, sino únicamente que, por la gracia y el Espíritu de
Cristo, debe y puede hacerse.
Este es el mensaje consistente del Nuevo Testamento.
Colosenses 3:10 dice la misma cosa, quitaos el viejo hombre y
vestios del nuevo. En Cristo hay una nueva creación. Hay
crecimiento en gracia por el poder del Espíritu Santo. Todos los
mandamientos de Pablo asumen la obra vivificante del Espíritu
descrita en Efesios capítulo uno. Estas son evidencias de la
obra santificadora del Espíritu.
La Responsabilidad Personal y la Autoridad Religiosa
La segunda tradición de AA explica su visión de la autoridad
religiosa. Para AA, la voluntad de Dios se descubre ya sea en
privado, o a través de la conciencia colectiva de la reunión
local. En esto, los AA sustituyen la Palabra de Dios con sus
propias normas. El cuarto paso de los AA habla de un "inventario
moral sin temor." Sin la Palabra de Dios, ¿cómo puede uno hacer
tal inventario? ¿Por la experiencia de otros? ¿Por la
experiencia pre-alcohólica de uno? No hay manera de determinar
con certeza qué es el hombre, o qué es la vida, una vez que uno
prescinde de la doctrina bíblica del hombre. La ausencia de un
estándar absoluto por el cual juzgar la conducta resulta en una
confusión moral y espiritual.
La Doctrina de Dios
El lector notará un uso abundante de la palabra "Dios" en los
Doce Pasos y en las Tradiciones. Un concepto de Dios es crucial
para su sistema, como una noción regulativa, o como una idea
útil. Sin embargo, ése Dios es bastante distinto del Dios de la
Biblia, no es un Dios que habla. De modo que, cuando el segundo
paso dice, "llegamos a creer que un Poder más grande que
nosotros..." AA no da a entender el Dios Trino y auto-existente
de la Biblia.
Es inevitablemente cierto que el mismo lenguaje del segundo
paso, "un poder mayor que..." se refiere a una fuerza
impersonal. El dios anónimo de los AA también es mudo. El dios
de los AA no puede hablarles a los humanos porque su dios es un
"eso." Sin embargo, en la naturaleza de las cosas, uno no puede
tener relaciones personales con una entidad impersonal. Por lo
tanto, para camuflar su agnosticismo implícito, los AA hablan
del dios de los AA como un "Él."
Para cualquier Cristiano que alguna vez haya dicho, "Creo en
Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra," el
agnosticismo de los AA debiese ser la cosa más obvia y
perturbadora.17 El Dios Cristiano es Trino. Es decir,
Él es un Dios en tres personas, por lo tanto, Él es el principio
de la personalidad. Debido a que Él es personal, Él nos habla,
Él nos conoce y puede ser conocido por nosotros. El Dios de la
Biblia es "... un Espíritu," (Juan 4:24) infinito, (Job 11:7-9),
eterno (Salmo 90:2) e inmutable, (Santiago 1:17) en su ser, (Éxo.
3:14) sabiduría, (Salmo 147:5) poder, (Apoc. 4:8) santidad, (Apoc.
15:4) justicia, bondad y verdad (Éxo. 34:6-7)."18
Los AA le dicen al alcohólico que adore a Dios "tal y como le
concibamos." Esto es exactamente lo que la Biblia no quiere que
hagamos. La Palabra de Dios dice, "Yo soy el Señor tu Dios... no
tendrás otros dioses delante de mí" (Deut. 5:6-7). Lo que los AA
llaman dios, la Biblia lo llama un ídolo. Somos llamados
precisamente a no confeccionar nuestros propios dioses, sino a
alejarnos de ellos y acercarnos al Dios vivo y verdadero quien
nos hizo y nos redimió.19
La Doctrina del Hombre
Debido a que Dios es personal, y porque hemos sido creados a
su imagen, nosotros somos personas. De modo que, una de las
razones por las cuales AA es tan dañino es que ignora la
enseñanza de la Biblia de que el hombre es creado a imagen de
Dios. Efesios 4:24 dice que fuimos creados a imagen de Dios en
conocimiento, justicia y santidad de la verdad.
La fe Cristiana es que Cristo fue crucificado para restaurarnos
como la imagen de Dios, cuya imagen será consumada en el día
final. El hombre como la imagen de Dios es esencial al
Cristianismo, pero no para AA. Si, junto con los AA, negamos
esta doctrina, Cristo murió por nada. Para los Cristianos tal
idea es una blasfemia (Gál. 2:21).
AA dice que el alcoholismo no es un patrón pecaminoso de
conducta, sino una pérdida de la cordura. Existen graves
consecuencias al describir el pecado como una enfermedad. P. E.
Hughes dijo,
La enfermedad no es penalizada: es tratada... Al estar
enfermos y ser víctimas de fuerzas más allá de su control,
deben ser enviados a recibir "tratamiento"... Hay una amplia
evidencia de la manera en la cual esta benevolencia
terapéutica puede ser tiránicamente extendida más allá de
las personas corruptas y violentas hacia aquellos que se
hallan, tanto política como religiosamente, fuera de la
línea a los ojos de la oficialidad y quienes son, por
consiguiente, puestos detrás de las paredes de una prisión o
en las salas de hospitales "mentales" aparentemente con el
propósito declarado de ser "tratados" o "curados."20
Las consecuencias espirituales de describir el pecado como
una enfermedad son aún peores. Rehusarse a describir el abuso
del alcohol como pecado es negarle implícitamente la humanidad
al pecador o privarle de su responsabilidad moral delante de
Dios. Contamos al pecador como responsable por sus acciones
porque son agentes morales responsables con una mente y una
voluntad. Categorizar a los pecadores como víctimas es privarles
de su agencia moral, y por ende, de su personalidad.
Rehusarse a describir el abuso del alcohol como pecado es
también negarle la esperanza al paciente. Una enfermedad puede
que no tenga esperanza, pero existe un Salvador para los
pecadores.
Por estas razones la Palabra de Dios nos aleja de pensar de
algún pecado en términos de la irresponsabilidad personal y nos
acerca a pensar de él en términos de responsabilidad personal. ¿Cómo
podemos pedirle a la persona que está luchando con el pecado del
abuso del alcohol algo menos que aquello que Dios demanda de él?
Negar que un trago lleva al otro, y que cualquiera que sea la
motivación pecaminosa, el pecado llegó a ser habitual y
dominante de la vida, llevando a otros pecados y a consecuencias
desastrosas de todo tipo, no es negar la grandeza del pecado,
sino más bien es poner ese pecado en su perspectiva Bíblica. Si
dejamos de poner el problema del abuso del alcohol en sus
términos apropiados, de pecado y redención, entonces les negamos
a los pecadores necesitados la ayudan que tanto necesitan y que
pueden encontrar únicamente en Cristo.
Cristo y la Redención
El Cristianismo se centra en la encarnación (el hecho de
asumir nuestra humanidad), la vida obediente y muerte y
resurrección de Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, la
segunda persona de la Trinidad.21 Debido a que el
Cristianismo se halla tan centrado en Cristo, es necesariamente
exclusivista e intolerante con otras religiones. Jesús nos
enseñó a pensar de esta manera cuando dijo, "Yo soy el camino,
la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí" (Juan
14:6).22
AA, en contraste, es simultáneamente universalista (abrazando
todas las religiones del mundo) y exclusivista (rechazando todas
las otras religiones del mundo excepto la propia). Por un lado
hablan como si no hubiese una única fe verdadera. Por otro lado,
también dicen que solo ellos tienen la manera verdadera de
liberación de la adicción al alcohol. Esto les convierte de
manera efectiva en la única religión verdadera.23
Cualquiera de las dos afirmaciones (el universalismo o el
exclusivismo de AA) es patentemente incompatible con el
Cristianismo.
También, AA nunca describe la condición humana en términos
del pecado, y por lo tanto, nunca habla de la redención en
términos Cristianos. En contraste, la religión Cristiana
comienza con Adán y nuestra caída en él. Encuentra salvación
para los pecadores en Cristo y su justicia para nosotros,
recibida por fe (confiando en Cristo) solamente.
Si no hubo primer Adán, cuya caída y pecado nos son imputados,
no hay necesidad de un segundo Adán, Cristo, cuya obediencia y
justicia nos es imputada. El aparente rechazo de AA del corazón
del Cristianismo es la consecuencia más seria (y más
desalentadora) de su enseñanza.
Los Cristianos y Alcohólicos Anónimos
Muchos Cristianos, incluyendo a los Evangélicos y aún a
Cristianos Reformados, han dicho que el modelo de la enfermedad
es suficiente para explicar el éxito de AA y su desarrollo.
Varios escritores incluso han intentado justificar la síntesis
del pragmatismo de AA con varias formas Cristianas. Un esfuerzo
notable fue Una Fe Sobria del fallecido G. A. Taylor
(1953). Taylor es recordado en círculos Reformados y
Presbiterianos como el editor del Diario Presbiteriano.
En el prefacio, Russell Dicks llamó a Taylor un amigo tanto
de la Iglesia como de AA.24 Esto es sólo una verdad a
medias. Taylor deseaba ser un amigo de ambos, pero tal cosa es
imposible. Uno no puede tener dos amos. Debe amar a uno y
aborrecer al otro.25 Taylor deja de hacer las
distinciones necesarias y Bíblicas entre AA y el Cristianismo.
El Cristianismo es la relación pactal de Dios con su pueblo y la
redención de este pueblo suyo de sus pecados, pero AA no es esto.
Taylor dice,
A su propia manera única AA va por allí conduciendo a
hombres y mujeres hacia Dios, aquellos que nunca antes
meditaron mucho en Él. Espero que mis hermanos más
conservadores que se puedan sentir inclinados a cuestionar
la teología de AA en este punto sostengan su juicio por el
momento. El éxito de AA constituye una poderosa
recomendación de sus métodos.26
Con todo el debido respeto, los Cristianos no pueden retener
un juicio teológico o moral sobre una base vagamente utilitaria.
Otras sectas, e.g., los Testigos de Jehová, también afirman
conducirlo a uno a dios, pero está claro que no es el Dios de la
Biblia. Isaías reclama con respecto a los ídolos hechos a mano,
Pablo se queja de aquellos cuyo dios es su vientre. Si el dios
al que uno es traído no es el Señor Jesucristo, entonces eso es
vanidad. No hay pasos intermedios hacia Dios.
De hecho, AA no es la adoración al Dios vivo y verdadero,
sino que es, específicamente, la presión de los iguales aplicada
para alterar un patrón particular de conducta, a menudo
reemplazando una adicción por otra, por la naturaleza del caso,
el apoyo del grupo por el apoyo de la botella.27
La afirmación de Taylor de que, en algún punto, todo miembro
serio de AA es confrontado por necesidad con el Cristianismo
simplemente no es verdad.28 De hecho, las actuales
corrientes de pensamiento se están alejando de los énfasis más
abiertamente religiosos de años pasados hacia una fe más
mecanicista y secular. La autoridad de Bill y de los otros
fundadores de los AA también está menguando. Después de todo,
¿no es la experiencia de una persona simplemente tan normativa
como la de cualquier otra? El agnosticismo reina en AA. "Dios,
tal y como lo concibamos" y la autoridad de Dios "tal y como Él
se expresa en nuestra conciencia de grupo," han tomado su curso
normal. Si alguien llegaba a estar sobrio sin algún dios,
entonces dios no es estrictamente necesario. Desde luego que el
dios que comenzó como una idea útil da lugar a un agnosticismo
desnudo.
Taylor reconoció los paralelos entre el Cristianismo y AA. En
lugar de adscribirle estas aparentes similitudes al plagio,
Taylor dice que existe la cantidad exacta de religión en AA para
hacer que sea efectivo sin espantar a esta persona del
Cristianismo. Después de todo, dice, los alcohólicos son
notorios por sus malos sentimientos para con la religión. Taylor
piensa que AA es una buena introducción para los Alcohólicos
hacia el Cristianismo.29
El error más grande de Taylor fue negar la enseñanza bíblica
con respecto a la responsabilidad de la humanidad por el pecado. Al
decir lo que dice, junto con AA, que el alcoholismo (y en
realidad, cualquier otra conducta excesiva) es asunto de tratar
una enfermedad entonces uno ha removido el problema de la esfera
apropiada de referencia (pecado y redención) y ha admitido que
la revelación bíblica, la obra de Cristo y los medios de gracia
(la predicación de la Palabra y los sacramentos) son
insuficientes para la redención y para la vida Cristiana.
La Palabra de Dios describe de manera consistente, y de una
forma muy diferente, nuestra suerte. "Todos pecaron y han sido
destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23). Todos estorban
el conocimiento de Dios en incredulidad (Romanos 1:18). Todos
son propensos, por naturaleza, a odiar a Dios y a su prójimo. La
visión Cristiana del asunto es que el alcohólico, no importa
cuán trágico sea su caso, no tiene ventaja alguna sobre el hijo
promedio de Adán en ese sentido. La respuesta no se encuentra en
una síntesis de obvias conductas y doctrinas Cristianas (o
copias de ellas) con los modelos modernos que interpretan el
alcoholismo como una enfermedad.
La respuesta se encuentra en el arrepentimiento real y en la
fe en el Dios viviente, la segunda persona de la Trinidad, el
Jesús que murió por los pecadores y que fue levantado otra vez
para nuestra justificación y quien, a través del Espíritu Santo,
nos llama efectivamente a la fe y quien nos da nueva vida y que
nos hace santos en Él mismo.
¿Cuál es la diferencia real entre la conducta sexual adictiva
y el alcoholismo? Una vez que uno llega a ser adicto a las
sensaciones del orgasmo, uno no quiere abandonar aquello y
ordenará su vida alrededor de eso. La pregunta no es cuánto,
sino ¿porqué continúa la conducta dañina e inapropiada? Esto no
es negar que el alcoholismo no sea dañino, sino que es la
afirmación de que todo pecado tiene su propia forma de
precipitación. Los efectos son diferentes en algún sentido, pero
la naturaleza progresiva de la adicción comienza con la voluntad
de pecar. Los efectos del pecado no justifican llamarle
enfermedad a un pecado. En cuyo caso la borrachera habitual no
es más una enfermedad que el uso habitual de pornografía. Ningún
pecado es excusable, no importa cuál sea la causa.
Un libro de 1982, escrito por A. C. DeJong, Ayuda y
Esperanza para el Alcohólico, apenas muestra un poco de
mejoría con respecto a Taylor. DeJong toma el camino del centro.
El enfoque de DeJong es muy similar al de Taylor porque su
creencia es que la Biblia no habla sobre el abuso del alcohol,
(o que lo que dice está pasado de moda), que Alcohólicos
Anónimos es un complemento útil a la Iglesia, y lo más
importante, que el alcoholismo no es pecado, sino una
enfermedad.30
DeJong dice que una vez pensaba que el alcoholismo era
pecado, pero desde su propia recuperación (del alcoholismo) ha
llegado a ver el error de esa posición.31 La razón
para el cambio en su posición no fue exegética (determinada por
el estudio detallado de la Palabra de Dios) sino experimental.
DeJong, sobre la fuerza de su experiencia y suposiciones, les
recomienda a Alcohólicos Anónimos a todos sus feligreses
alcohólicos y a todas sus organizaciones subsidiarias.32
Igual que Taylor, DeJong argumenta que no es útil llamarle
pecado al alcoholismo. DeJong dice que si los efectos son así de
devastadores, y que ninguna persona racional infligiría tanto
daño, ni a sí mismo ni a sus seres amados, ni siquiera alguien
pecaminoso, entonces la causa debe ser la enfermedad sobre la
que el alcohólico no tenía control alguno. DeJong admite que no
existe causa conocida de la enfermedad y que su origen es un
misterio.33 DeJong incluso afirma que el hecho de que
un no-alcohólico llame pecado al alcoholismo es muestra
de una actitud llena de orgullo.34
DeJong quiere hacernos creer que AA es Bíblico. Usa
Escrituras para respaldar cada uno de los Doce Pasos.35
DeJong admite que el alcohólico comienza en pecado pero dice
que, al final, el alcohólico es en realidad una víctima y no un
pecador.36
Allí donde la Escritura y AA se apartan, DeJong sigue de
manera consistente el programa de AA. Hace la asombrosa
declaración de que el alcoholismo no es auto-inflingido.
Entonces, ¿Cómo, se pregunta uno, es que llegó a suceder esta
catástrofe? Ya ha admitido que no existe causa conocida de la
enfermedad, ni ningún respaldo médico sustancial para la
afirmación de que es una enfermedad, de modo que ¿quién o cuál
fuerza secreta y oscura le ha endosado esta enfermedad?37
En cada capítulo DeJong provee un sumario del significado de
uno o más de los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos. El capítulo
cuatro trata con la "rendición incondicional." El tercero de los
Doce Pasos.38 Él compara esta rendición con las
descripciones bíblicas de la constricción, el arrepentimiento y
el quebranto de corazón.39
En la superficie esto parece apropiado, pero de hecho es
distintivamente anti-Cristiano. ¿Cómo? Aún cuando los pasos
siguientes hablan de "nuestras malas acciones" y "defectos de
carácter" estas no son evaluadas usando la Palabra de Dios que
es el único estándar con el cual el pecado puede ser juzgado (1
Juan 3:4; Romanos 7:7). En la Biblia, arrepentirse de los
pecados propios, reconocer la profundidad del pecado y la
miseria propia, implica correr hacia Jesús quien levanta nuestra
carga y la reemplaza con Su yugo ligero.
Esto no es lo que AA tiene en mente. Uno no confiesa, cuando
admite que "no tiene poder" sobre al Alcohol, que ha impedido el
conocimiento del Dios del Pacto en incredulidad, pecado y
rebelión. En lugar de eso, lo que el alcohólico admite con esta
confesión es su falta de responsabilidad moral por su situación.
Él confiesa que su enfermedad le ha atrapado hasta el punto que
ha comenzado a controlarle por encima de todos sus otros
defectos. Además, le confiesa estos deslices a un dios que es
fruto de su propia imaginación - ¡en última instancia, a sí
mismo! Estas son dos confesiones de fe fundamentalmente
diferentes.
DeJong hace otra afirmación impresionante, en contraste con
Taylor, que AA no es un compañerismo religioso porque no
requiere una suscripción a un conjunto específico de doctrinas
para la membresía. También contradice la realidad. Los Doce
Pasos y los Doce Tradiciones son, de hecho, un catecismo y una
confesión. AA es una religión confesional. No existe ninguna
confesión no-religiosa o neutral de un dios. O uno confiesa al
Dios de la Biblia o es un incrédulo.40
Esto nos ayuda a llegar al corazón del problema de DeJong. En
todos los puntos le permite al alcohólico permanecer a cargo. La
Biblia simplemente prohíbe tal enfoque. DeJong simplemente ha
ignorado la información bíblica que repasamos al inicio. Está
claro hacia el final del libro, donde cita al Gran Libro
de AA cada vez más, que su posición es impulsada por una biblia
pero no por la Palabra revelada de Dios.
La Palabra de Dios jamás da lugar a tal auto-suficiencia. De
alguna manera, y con claridad, DeJong ha justificado, para sí
mismo, el sacrificio de una cosmovisión bíblica por la de los
Alcohólicos Anónimos. En cada uno de los Doce Pasos, se pueden
mostrar importantes diferencias entre lo que la Biblia enseña y
lo que enseña cada Paso o Tradición.
Su Iglesia y el Alcohólico
Phillip Yancey llama a AA "La Iglesia de Medianoche." Hay
cosas en las que AA es como una Iglesia local.41 Lo
que atrae a los alcohólicos a AA es el compañerismo, el respaldo
mutuo y la aceptación que allí encuentran.
Como otros grupos para-eclesiásticos, AA nació en un vacío
dejado por la iglesia. En el pasado los Cristianos han alentado
el crecimiento de los AA al menospreciar a los alcohólicos como
pecadores de una clase especial. Cuando los Cristianos tratan al
alcohólico como si su pecado fuese peor que los nuestros, hemos
reforzado la idea de que solamente los alcohólicos entienden a
otros alcohólicos y que la iglesia es irrelevante para el
alcohólico.
No es como si no hubiese abuso del alcohol en la iglesia. La
verdad es que hay más abuso del alcohol y su adicción de lo que
muchos reconocen. Al ignorarlo y hacer chistes de los problemas
con la bebida algunas veces hemos empujado al alcohólico a los
brazos de AA. Así como hemos llegado a ser sensibles a las
necesidades de aquellos que enfrentan la crisis del aborto, el
divorcio, el abuso doméstico, la iglesia debiese hacer un
esfuerzo para llegar a ser consciente de los síntomas
específicos del abuso del alcohol para que podamos identificarlo
y abordarlo en nuestras propias congregaciones. No podemos
esperar que el alcohólico que está batallando con la adicción y
el abuso del alcohol confíe en nosotros, si no estamos
dispuestos a admitir que aquellos que confiesan a Cristo algunas
veces caen en el pecado del abuso del alcohol.
Para corregir el problema los Cristianos deben, primero, ser
conscientes de que la voluntad de Dios para los pecadores, de
todas las clases, es que encuentren su compañerismo, aceptación,
apoyo mutuo y fortaleza dentro de los límites de la iglesia
local, la comunidad pactal que confiesa a Cristo, compuesta de
creyentes confesantes, pecadores redimidos, salvados por la
gracia.
Nadie puede confrontar cualquier pecado que domine la vida
aparte de la gracia salvadora de Dios en Cristo. El primer paso
hacia la libertad del abuso del alcohol es alejarse de todo
pecado y colocar la confianza de uno en la obediencia justa de
Jesucristo como nuestro Sustituto y Salvador (Hechos 2:28-29;
10:43; Romanos 1:16-17; 10:17; Gál. 2:16).
La ubicación de nuestra vida en Cristo y la fuente de nuestra
ayuda diaria es la gracia de Dios administrada en la
congregación por medio de la predicación del Evangelio y la
administración de los sacramentos.
En Efesios 5:18-20 Pablo da directrices explícitas en este
sentido. Pablo asume que en Cristo somos una nueva creación con
nuevos patrones de vida y nuevos amigos. Pablo sugiere que parte
de la nueva vida quiere decir estar sujetos a nuestros hermanos
y hermanas en el cuerpo visible de Cristo en lugar de estarlo al
alcohol.
Segundo, los Cristianos debemos hacer un compromiso de
aceptar al abusador del alcohol en nuestro medio, como alguien
no más o menos dependiente de la gracia de Dios de lo que somos
nosotros. Si nosotros, como la comunidad visible de los
redimidos verdaderamente nos vemos a nosotros mismos como
pecadores perdidos salvados por gracia, entonces ¿cómo no
podemos aceptar a otros pecadores en medio nuestro? ¿Cómo
podemos distinguir entre un tipo de conducta pre-Cristiana y
otro? No podemos hacerlo y tampoco debiese hacerlo el abusador
del alcohol (o de cualquier otra sustancia.)
Note como Pedro clasifica el abuso del alcohol en 1 Pedro
4:1-4:
Por tanto, ya que Cristo sufrió en el cuerpo, asuman
también ustedes la misma actitud; porque el que ha sufrido
en el cuerpo ha roto con el pecado, para vivir el resto de
su vida terrenal no satisfaciendo sus pasiones humanas sino
cumpliendo la voluntad de Dios. Pues ya basta con el tiempo
que han desperdiciado haciendo lo que agrada a los
incrédulos, entregados al desenfreno, a las pasiones, a las
borracheras, a las orgías, a las parrandas y a las
idolatrías abominables. A ellos les parece extraño que
ustedes ya no corran con ellos en ese mismo desbordamiento
de inmoralidad, y por eso los insultan (NVI).
El Apóstol Pedro reconoce con franqueza la dificultad de
dejar atrás la vieja vida y unirse a un nuevo grupo de amigos,
la iglesia. El verso cuatro, "A ellos les parece extraño..."
parece indicar que algunos de los creyentes incluso estaban
siendo perseguidos por sus viejos camaradas de bebida. El
versículo también ilustra la necesidad de que el alcohólico
sustituya sus viejas asociaciones con nuevas compañías (cf. 1
Corintios 15:33). La iglesia es la agencia de Dios para la ayuda
al abusador del alcohol.
Tercero, debemos hacer el compromiso de tratar abiertamente
los unos con los otros lo relativo a nuestros pecados. Aquí
necesitamos reclamar un territorio que le hemos concedido a AA.
En una reunión de los AA generalmente existe un grado notable de
apertura en la reunión de los unos hacia los otros. La
simulación es difícil en un salón lleno de personas que han
estado haciendo exactamente lo que tú has estado haciendo y
diciendo las mismas mentiras. Si alguien está teniendo un tiempo
difícil por ello, esa persona es alentada a buscar ayuda de un
compañero miembro calificado e incluso del grupo como un todo.
Esto parece ajustarse a la situación visionada por el Señor en
Mateo 18:15-19, por Pablo en Colosenses 3:16 y por Santiago en
5:16.
Cuarto, debemos llegar a estar disponibles para servirnos los
unos a los otros. Todos somos pecadores. Cualquier pecado puede
llegar a dominar la totalidad de la vida. No es necesario ser un
alcohólico para atender las necesidades espirituales del
alcohólico.
Parte de ese ministerio requiere que el alcohólico sobrio y
maduro esté disponible para ser llamado (de la misma forma que
un médico está disponible) durante las 24 horas del día. Cuando
se sirve de ese modo el teléfono de uno podría sonar de día o de
noche con una llamada de parte de algún miembro compañero que
está a punto de "salirse del vagón." Se forman fuertes vínculos
de amor y de aceptación mutua cuando pasa la noche sosteniendo
la mano de alguien que está temblando y vomitando bajo los
síntomas de la retirada. ¿Nos amamos los unos a los otros en
Cristo tanto como los miembros de AA se aman unos a otros?
¿No haría una diferencia en nuestra vida, si cuando estamos
tentados a cometer algún pecado por la vez número cien, uno
supiera que hay un amigo Cristiano que uno podría llamar y que
mostraría el amor de Jesús dando aliento, orando con uno,
llevándolo a uno a tomar un café y proveer alguna redirección?
Pienso que la haría.
Quinto, hay muchos Cristianos que asisten a AA, quienes viven
una vida dual, debido a que creen que la Iglesia se burlará de
ellos debido a su pasado abuso del alcohol. Esto es muy triste.
Es la Iglesia la que tiene las buenas nuevas para los
alcohólicos - ¡el pecado no tendrá dominio sobre los creyentes!
(Romanos 6:14)
Aquellos Cristianos que están llevando esta doble vida deben
ayudar a la Iglesia a aprender a tratar abiertamente con el
abuso del alcohol y las drogas. Los Cristianos con un pasado
alcohólico deben confiar lo suficiente en sus hermanos y
hermanas para mostrarles como ministrar al adicto.
Conclusión
A la Iglesia se le ha confiado la gran comisión de hacer
discípulos, incluso de los alcohólicos. AA constituye un campo
blanco para la cosecha, lleno de personas heridas y necesitadas
del evangelio. La pregunta es, ¿estamos lo suficientemente
hambrientos por la cosecha?
Puede que se vea pasado de moda, pero debemos describirle al
alcohólico la profundidad de su pecado y su miseria, cómo puede
ser redimido de todos sus pecados y miseria y como ha de estar
agradecido por tal redención.42 Obviamente la
presentación del evangelio debe ser sensible y bien pensada y
variará de caso en caso, pero los elementos esenciales, como
veremos, no pueden verse comprometidos, incluso (o quizás,
especialmente) para alguien tan desesperado como el alcohólico.
No nos atrevemos a lanzarle una cuerda demasiado corta a un
hombre que se está ahogando. Solamente la cuerda del evangelio
servirá.
Notas
1 Alcohólicos Anónimos, xvii.
2 Ibid.
3 Ibid. xviii, xxii.
4 Los 12 Pasos son:
- Admitimos que no teníamos poder sobre el alcohol – que
nuestras vidas se habían vuelto difíciles de controlar.
- Llegamos a creer que un Poder mayor que nosotros mismos
podía restaurarnos a la sensatez.
- Tomamos la decisión de entregar nuestra voluntad y
nuestras vidas al cuidado de Dios tal y como lo
entendiéramos. (Énfasis en el original.)
- Hicimos un escrutinio y un inventario moral sin temor de
nosotros mismos.
- Admitimos delante de Dios, de nosotros mismos, y ante
los demás seres humanos la naturaleza precisa de nuestras
malas acciones.
- Estuvimos totalmente dispuestos a permitir que Dios
removiera todos estos defectos de carácter.
- Humildemente le pedimos a Él que quitara nuestras
deficiencias.
- Hicimos una lista de todas las personas a quienes
habíamos herido, y llegamos a estar dispuestos a enmendarnos
para con todos ellos.
- Hicimos restituciones directas a tales personas cada vez
que fuese posible, excepto cuando hacerlo les perjudicaría a
ellos o a otros.
- Continuamos realizando el inventario personal y cuando
estábamos equivocados lo admitíamos de inmediato.
- Buscamos, a través de la oración y la meditación,
mejorar nuestro contacto consciente con Dios tal y como le
entendiésemos, orando para conocer Su voluntad para nosotros
y el poder para ponerla por obra. (Énfasis en el original.)
- Habiendo tenido un despertamiento espiritual como
resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a
los alcohólicos, y practicar estos principios en todos
nuestros asuntos.
Las 12 Tradiciones son, en parte:
5 El Gran Libro ha sido revisado varias
veces desde su publicación.
6 Los Cristianos Pentecostales enseñan un tipo de
revelación sobre la marcha y que Dios les habla directamente a
los Cristianos sobre cosas específicas aparte de las Escrituras.
Vea W. S. Hudson, La Religión en los EUA, 378 ff., W. W. Sweet,
La Historia de la Religión en los EUA, 423ff, H. H. Henson, Los
Grupos de Oxford, 5; P. León, La Filosofía de la Valentía,
112ff.
7 Sweet, 423.
8 Hudson, 378. La relación histórica entre los AA
y los Grupos de Oxford se insinúa en la cita del Gran Libro
arriba mencionado en la frase, "aunque no acepte (Bill W.) todos
las creencias..."
Estos principios, aunque vinculados originalmente a la
aparente organización Cristiana para-eclesiástica, no son
distintivamente Cristianos, únicamente porque no fluyen de una
confesión distintivamente Cristiana. Es decir, no hay nada en
ellos que requiera que uno sea un Cristiano para practicarlos.
La noción de este ensayo es que el Cristianismo es una religión
única, en el hecho de que es divinamente revelada, su Dios es
trino, y su doctrina de la redención y la ética están
organizadas alrededor del Dios-Hombre Jesucristo, quien murió
como sustituto para todo su pueblo. La ética Cristiana no es
nada más ni menos que la respuesta agradecida por parte de los
redimidos a la gracia de Dios hacia los pecadores en Cristo.
9Ibid. xvi.
10 Por ejemplo, es una práctica regular recitar el
Padrenuestro en sus reuniones. Jesús oró "santificado sea tu
nombre," o "tu nombre es Santo", con la intención clara de
declarar que el nombre de Dios (Yahvé), Dios mismo en verdad, es
distinto, tanto moralmente como en su ser, de la humanidad. No
obstante, en el paso tres y en la tradición dos AA rechaza
explícitamente tal visión de Dios. La oración de Jesús es
exclusivista en el sentido que implica que no hay otros dioses
además del Dios de la Biblia.
Hay otras insinuaciones de la Biblia en las Doce Tradiciones
de los AA. Algunos ejemplos de tal préstamo: la tradición tres
habla de la reunión de "dos o tres", una referencia obvia a
Mateo 18:20, "Pues donde están dos o tres reunidos en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos." Los Doce Pasos y las
Tradiciones se refieren a Dios como "Él," junto con el pronombre
en mayúscula, reservado tradicionalmente en Inglés para la
Deidad Bíblica. Es interesante notar que, las oraciones
publicadas de los AA están incluso escritas en una clase de
Inglés del siglo diecisiete, aparentemente para imprimirles un
aire de tradición y autoridad.
11 Alcohólicos Anónimos, 12-13. Vea también,
los Doce Pasos y las Doce Tradiciones, 132ff.
12 El capítulo cuatro del libro incluso contiene
una defensa apologética de su doctrina de Dios y de su visión de
la revelación.
13 Muchas reuniones de los AA finalizan con la
canción, "sigue regresando, funciona."
14 L. P. Jacks, Oxford y los Grupos, 129;
J. Alsdurfs, revisión de El Mito del Alcoholismo como una
Enfermedad, por H. Fingarette, "El Alcoholismo, ¿Es Un Pecado
Después de Todo?," (Cristianismo Hoy, Febrero 3, 1989).
Vea también L. M. Thomas, "El Alcoholismo No es Una Enfermedad,"
en Cristianismo Hoy, Octubre 4, 1985. Para una visión
contraria vea el artículo de A. Spinkard en Cristianismo Hoy,
Agosto 4, 1983, 26.
15 A. Spinkard, 26; T. J. Shipp, Ayudando al
Alcohólico y a Su Familia, 91ff.
16Vea la exhortación similar en Rom. 13:13.
17 El primer artículo del Credo de los Apóstoles
dice, "Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de
la tierra."
18 Catecismo Menor de Westminster, Pregunta
y Respuesta No 4.
19 Versión Revisada Estándar, (Nueva York: Oxford
University Press, Inc.) 1973, 1977.
20 P. E. Hughes, Esperanza para un Mundo
Desesperado: La Respuesta Cristiana al Problema del Mal,
26-27.
21 El Catecismo Menor de Westminster P/R 22 dice,
"Cristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre, tomando para sí mismo
un cuerpo verdadero, (Heb. 2:14, 16; Heb. 10:5) y un alma
racional, (Mat. 26:38) siendo concebido por el poder del
Espíritu Santo, en el seno de la Virgen María, y nacido de ella,
(Lucas 1:27, 31, 35, 42; Gál. 4:4) pero sin pecado. (Heb. 4:15;
Heb. 7:26)"
22 De la Nueva Versión Americana Estándar.
23 Alcohólicos Anónimos, 46-47.
24 Ibid, el prefacio, vii.
25 Mateo 6:24.
26 Una Fe Sobria, 4ff; 52ff.
27 Ibid., 32 ff., esp. 42.
28 Ibid., 59.
29 Ibid., 35, 78, 87.
30 Ibid., 18, 38, 41.
31 Ibid., 18.
32 Ibid., 14, 57.
33 Es así que Jay Adams llama absurdo al uso de la
palabra enfermedad en el contexto del alcoholismo.
34 DeJong, Ayuda y Esperanza para el Alcohólico,
18, 21; Cf. J. E. Adams, Capacitado para Orientar, xiv.
35 Ayuda y Esperanza para el Alcohólico,
31ff.
36 Ibid., 22.
37 Ibid., 35.
38 Ibid., p. 59ff.
39 Ibid., 61.
40 Ibid., 114.
41 Phillip Yancey, "La Iglesia de Medianoche,"
Cristianismo Hoy, Febrero 4, 1983, 96. Yancey da una
descripción demasiado sentimental y antibíblica de los
Alcohólicos Anónimos. Sin embargo, está bastante en lo correcto
cuando lo llama una "iglesia única." Aunque no parece ser
consciente de lo que esto implica. Él también se ha tragado la
idea de que de alguna manera Alcohólicos Anónimos refleja el
verdadero espíritu de la primera Iglesia, una iglesia sin todas
aquellas odiosas disputas doctrinales que preocupan a la iglesia
organizada. Al hacer esto confirma la conexión con los Grupos de
Oxford. Toca de manera superficial lo que llama la "cuestión
Cristológica" i.e., ¿cómo podría un Cristiano tomar parte activa
en la adoración de un dios desconocido? o más al punto: ¿propagar
tal fe sin comprometer su fe Cristiana?; con el peor tipo de
defensa: bueno, la iglesia está llena de hipócritas, y el
alcohólico está viendo cómo sus necesidades son cubiertas, de
modo que, ¿cuál es la diferencia? Sin embargo, la imprecisión
más descarada en el artículo es su insistencia en que AA
requiere que el alcohólico asuma la responsabilidad por sus
acciones. Este no es el caso. Aunque existe una declaración
medio formal de que, sí, el alcohólico es responsable, la
principal doctrina de la fe es que el alcoholismo es el
resultado de una enfermedad no un pecado, y por lo tanto, en
última instancia, el alcohólico no puede ser plenamente
responsable porque nadie puede ser considerado como responsable
de acciones cometidas bajo la influencia de una enfermedad sobre
la cual no tenía ningún control.
42 Este lenguaje se deriva de la segunda pregunta,
y su respuesta, del Catecismo de Heidelberg, un documento
confesional Reformado publicado primero en 1563.
Bibliografía
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New York: AA Grapevine and AA World Services, 1953.
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- DeJong, A. C., Help and Hope for the Alcoholic.
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Grand Rapids: Baker, 1979.
- Henson, H. H., The Oxford Groups. Oxford University
Press: London, 1933.
- Hughes, P. E., Hope for a Despairing World: The
Christian Answer to the Problem of Evil. Phillipsburg:
Presbyterian and Reformed, 1977.
- Leon, P., The Philosophy of Courage. London:
George Allen and Unwin, 1939.
- Machen, J. G., The Christian View of Man. 1937;
Edinburgh: Banner of Truth Trust, 1984.
- Shipp, T. J., Helping the Alcoholic and His Family.
Englewood Cliffs: Prentice-Hall, 1963.
- Taylor, G. A., A Sober Faith: Religion and Alcoholics
Anonymous. New York: Macmillan Company, 1953.
- Wisdom, C., "Alcoholic's Anonymous--A Biblical Critique
of AA's View of God. Man, Sin and Hope", The Journal of
Pastoral Practice, 1986.
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